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Cuentos para pensar |
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El maestro sufi contaba siempre una parábola
al finalizar cada clase, pero los alumnos no siempre entendían el
sentido de la misma... |
| Hace ya un tiempo, un
hombre castigó su pequena niña de 3 años por desperdiciar un rollo de
papel de envoltura dorado. El dinero era escaso en esos días por lo que
explotó en furia, cuando vió a la niña tratando de envolver una caja
para ponerla debajo del árbol de navidad. Más sin embargo la niña le llevó el regalo a su padre la siguiente mañana y dijo "Esto es para ti, Papito ". El se sintió avergonzado de su reacción de furia, pero, éste volvió a explotar cuando vió que la caja estaba vacía. Le volvió a gritar diciendo: " Qué no sabes que cuando das un regalo a alguien se supone que debe haber algo adentro? "La pequeñita volteó hacia arriba con lágrimas en los ojos y dijo: "Oh, Papito, no está vacía, yo soplé besos adentro de la caja, Todos para ti, Papi." El padre se sintió morir; puso sus brazos alrededor de su niña y le suplicó que lo perdonara. Se ha dicho que el hombre guardó esa caja dorada cerca de su cama por años y siempre que se sentía derrumbado, él tomaba de la caja un beso imaginario y recordaba el amor que su niña había puesto ahí. En una forma muy sensible, cada uno de nosotros humanos hemos recibido un recipiente dorado, lleno de amor incondicional y besos de nuestros hijos, amigos, familia o de Dios. Nadie podría tener una propiedad o posesión más hermosa que esta. |
| Una
historia Zen cuenta que un monje estaba trepando por una escarpada montaña.
De pronto, ante él, apareció un tigre que rugía y le cerraba el paso.
A su espalda, la pendiente se convertía en un abismo inmenso. Mientras
decidía qué iba a hacer, el monje volvió la mirada a la ladera que
tenía a su lado. Alli, sus ojos se fijaron en una pequeña planta que
había conseguido arraigar en una grieta. Y del único tallo de la
planta colgaba una perfecta fresa salvaje, roja y madura, que resplandecía
con el rocío. El monje extendió la mano, arrancó la diminuta fruta,
la saboreó con la lengua y cerró los ojos extasiado.
SABOREA CADA MOMENTO. Trata de encontrar un toque de felicidad en los
acontecimientos cotidianos. Y trata de prestar atención a las fresas
salvajes, sin importar la forma en que se presenten. (del libro "Placeres sencillos", de
R.Taylor, S.Seton y D.Greer) |
| EL
REY SE PUSO DE PIE Fue
un impulso superior, desconocido, irrefrenable. JorgeII, monarca de Gran
Bretaña e Irlanda, al escuchar los primeros acordes, sólo atinó a
erguirse y con él, en un movimiento único, todos los presentes
hicieron lo mismo. Desde
entonces es tradición en Inglaterra escuchar el Aleluya de Haendel, de
pie, una pulgada más cerca de Dios. Pero
muy pocos conocen en que situación de vida se encontraba Jorge Federico
Haendel al momento de componer tamaña obra. Enfermo,
, censurado por la estética musical inglesa; con riesgo de ir a la
Torre de Londres en prisión por deudor moroso; no quería vivir, sin
fuerzas, mal alimentado, destruido por la depresión, asistido por su
empobrecido criado, sin horizontes ni alegría alguna…"Basta
conmigo…Sin fuerza,,, no quiero vivir sin fuerza", repetía.
Estaba acabado. Tenía 56 años. En su desesperación, Haendel increpó a Dios: por indolente, por distraído, por cruel. Como única respuesta un rayo imprevisto irguió su derrumbada contextura, mientras en su abandonada mesa de trabajo leyó:"¡Confórmate! Y di con fuerza tu palabra". Haendel
inclinó la cabeza, ahora sacudida por una tempestad, sobre las viejas
hojas de música. Había desaparecido el cansancio; todo era un goce
creador. Durante 14 días con sus 14 noches, no comió, ni durmió, como
si hubiese enloquecido, No dejaba de trabajar y cantar. Quería levantar
su testimonio de gratitud y júbilo. |
| POR LAS DUDAS Había una vez un adivino y un rey poderoso y despótico
al que le molestaba sobremanera la atención que el pueblo le brindaba a
sus predicciones. Cierto día, decidió mandarlo a matar, no sin
antes dar una lección al pueblo y al astrólogo. -Dime, amigo de los astros…Tú que todo lo sabes,
¿podrias decirme que día vas a morir? El astrólogo miró al pueblo reunido alrededor de
la plaza…, miró al vedugo y pidió unos minutos para consultar a los
astros, pasados los cuales el rey preguntó:. -Y bien, ¿qué te han respondido? -Mi Señor, no me atrevo a decirlo… -Dilo ya, ¿ o no lo sabes? -Mi Señor, los astros dicen que moriré
exactamente un día antes que su Majestad.... Huelga decir que el ingenioso astrólogo vivió
muchos años en palacio y cuidado con gran dedicación "por las
dudas". |
| LA
MIRADA DEL AMOR El
rey estaba enamorado de Sabrina: una mujer de baja condición a la que
el rey había hecho su última esposa. Una
tarde, mientras el rey estaba de cacería, llegó un mensajero para
avisar que la madre de Sabina estaba enferma. Pese a que existía la
prohibición de usar el carruaje personal del rey (falta que era pagada
con la cabeza), Sabrina subió al carruaje y corrió junto a su madre. A
su regreso, el rey fue informado de la situación. -¿No
es maravillosa?-dijo-Esto es verdaderamente amor filial. No le importó
su vida para cuidar a su madre!! Es maravillosa! Cierto
día, mientras Sabrina estaba sentada en el jardín del palacio comiendo
fruta, llegó el rey. La princesa lo saludó y luego le dio un mordisco
al último durazno que quedaba en la canasta. -¡Parecen
ricos!-dijo el rey. -Lo
son- dijo la princesa y alargando la mano le cedió a su amado el último
durazno. -¡Cuánto
me ama!-comentó después el rey-, Renunció a su propio placer, para
darme el último durazno de la canasta.¿no es fantástica? Pasaron
algunos años y vaya a saber por qué, el amor y la pasión
desaparecieron del corazón del rey. Sentado
con su amigo más confidente, le decía: -Nunca
se portó como una reina…¿acaso no desafió mi investidura usando mi
carruaje? Es más, recuerdo que un día me dio a comer una fruta
mordida. |
CUENTO DE JUAN
Juan siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo
positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba como le iba, él respondía:
"Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo". Él era un gerente único porque tenía varias meseras
que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón por la que las meseras seguían a Juan era
por su actitud. Él era un motivador natural: Si un empleado tenía un
mal día, Juan estaba ahí para decirle al empleado cómo ver el lado
positivo de la situación. Verlo realmente me causó curiosidad, así que un día
fui a buscar a Juan y le pregunté: " No lo entiendo... no es
posible ser una persona positiva todo el tiempo... ¿Cómo lo hacés?..."
Juan respondió: Cada mañana me despierto y me digo a mí mismo: Juan,
tenés dos opciones hoy: Podés elegir estar de buen humor o podés
elegir estar de mal humor. Elijo estar de buen humor. Cada vez que sucede algo malo, puedo elegir entre ser
una víctima o aprender de ello. Elijo aprender de ello. Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo
aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Elijo
el lado positivo de la vida. "Si... claro... pero no es tan fácil"
(protesté). "Si lo es", dijo Juan. "Todo en la vida es
acerca de elecciones". Cuando sacás todo lo demás, cada situación
es una elección. Vos elegís como reaccionar a cada situación. Vos elegís
cómo la gente afectará tu estado de ánimo. Vos elegís estar de buen
humor o mal humor. En resumen: " VOS ELEGÍS CÓMO VIVIR LA
VIDA". Reflexioné acerca de lo que Juan me dijo. Poco tiempo
después, dejé la industria de restaurantes para iniciar mi propio
negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Juan cuando
tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar a ella. Varios años más tarde, me enteré que Juan hizo algo
que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante. Dejó la puerta de
atrás abierta una mañana y fue asaltado por tres ladrones armados.
Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano temblando por el
nerviosismo, resbaló de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico
y le dispararon. Con mucha suerte, Juan fue encontrado relativamente
pronto y llevado de emergencia a una clínica. Después de 18 hs. de cirugía y semanas de terapia
intensiva, Juan fue dado de alta aún con fragmentos de bala en su
cuerpo. Me encontré con Juan seis meses después del accidente
y cuando le pregunté cómo estaba, me respondió: "Si pudiera
estar mejor, tendría un gemelo". Le pregunté qué pasó por su
mente en el momento del asalto. Contestó: "Lo primero que vino a
mi mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás.
Cuando estaba tirado en el piso recordé que tenía dos opciones: Podía
elegir vivir o podía elegir morir. "Elegí vivir". "¿No
sentiste miedo?", le pregunté. Juan continuó: "Los médicos
fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando
me llevaron al quirófano y vi las expresiones de las caras de médicos
y enfermeras, realmente me asusté... podía leer en sus ojos: Es hombre
muerto. Supe entonces que debía entrar en acción...". "¿Qué hiciste?", le pregunté.
"Bueno... uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo
y respirando profundo grité SÍ, a las balas... Mientras reían les dije: “Estoy eligiendo vivir...
operame como si estuviera vivo, no muerto". Juan vivió por la maestría de los médicos pero sobre
todo por su asombrosa actitud. Aprendí que cada día tenemos la elección
de vivir plenamente. La actitud, al final lo es todo. |
FELICIDAD
En cierta ocasión se reunieron todos los dioses y decidieron crear
al hombre y la mujer; planearon hacerlo a su imagen y semejanza,
entonces uno de ellos dijo: “Esperen, si los vamos a hacer a
nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro,
fuerza e inteligencia igual a la nuestra, debemos pensar en algo que los
diferencie de nosotros, de no ser así, estaremos creando nuevos
dioses… Debemos quitarles algo, pero, ¿Que les quitamos?” Otro contestó rápidamente: “No, recuerda que les dimos
inteligencia, alguna vez alguien va construir una esquina por la que
pueda entrar y bajar y entonces la encontrarán”. “Creo saber a donde poner la felicidad para que realmente
nunca la encuentren” ”La esconderemos dentro de ellos mismos, estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán”, afirmó con contundencia. Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces ha sido así, el hombre se pasa la vida buscando la felicidad sin saber que la trae consigo... |
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La rosa y el sapo Había
una vez una rosa roja muy hermosa y bella. Se sentía de maravilla al
saber que era la rosa mas bella del jardín. Sin embargo, se daba
cuenta de que la gente la veía de lejos. Un día
se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y
oscuro y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca.
Indignada ante lo descubierto le ordeno al sapo que se fuera de
inmediato; el sapo muy obediente dijo: Esta bien, si así lo quieres.
Poco tiempo después el sapo Muchas
veces despreciamos a los demás por creer que somos mas que ellos, mas
bellos o simplemente que no nos "sirven" para nada.. Dios no
hace a nadie para que este sobrando en este mundo, todos tenemos algo
especial que hacer, algo que aprender de los demás o algo que enseñar,
y nadie debe despreciar a nadie. No vaya a ser que esa persona nos
haga un bien del cual ni siquiera estemos conscientes. |
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LA VAQUITA Un maestro de la sabiduría
paseaba por un bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un
sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar.
Durante la caminata le comento al aprendiz sobre la importancia de las
visitas, también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje
que tenemos de estas experiencias. Llegando al lugar constató
la pobreza del sitio, los habitantes, una pareja y tres hijos, la casa
de madera, vestidos con ropas sucias y rasgadas, sin calzado. Entonces
se aproximo al señor, aparentemente el padre de familia y le pregunto:
"En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de
comercio tampoco, ¿como hacen usted y su familia para sobrevivir aquí?"
El señor calmadamente
respondió: "amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da
varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la
vendemos o lo cambiamos por otros géneros alimenticios en la ciudad
vecina y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro
consumo y así es como vamos sobreviviendo." El sabio agradeció la
información, contempló el lugar por un momento, luego se despidió y
se fue. En el medio del camino, volteó hacia su fiel discípulo y le
ordenó: "busque la vaquita, llévela al precipicio de allí
enfrente y empújela al barranco." El joven espantado vio al
maestro y le cuestiono sobre el hecho de que la vaquita era el medio de
subsistencia de aquella familia. Mas como percibió el silencio absoluto
del maestro, fue a cumplir la orden. Así que empujo la vaquita por el
precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria
de aquel joven durante algunos años. Un bello día el joven
agobiado por la culpa resolvió abandonar todo lo que había aprendido y
regresar a aquel lugar y contarle todo a la familia, pedir perdón y
ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al lugar veía
todo muy bonito, con árboles floridos, todo habitado, con carro en el
garaje de tremenda casa y algunos niños jugando en el jardín. El joven se sintió
triste y desesperado imaginando que aquella humilde familia tuviese que
vender el terreno para sobrevivir, aceleró el paso y llegando allá,
fue recibido por un señor muy simpático. El joven preguntó por la
familia que vivía allí hacía unos cuatro años, el señor respondió
que seguían viviendo allí. Espantado el joven entró
corriendo a la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hacía
algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor
(el dueño de la vaquita): "¿Cómo hizo para mejorar este lugar y
cambiar de vida?" El señor entusiasmado le
respondió: "nosotros teníamos una vaquita que cayó por el
precipicio y murió, de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de
hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que
teníamos, así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran
ahora." Todos nosotros tenemos
una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra
supervivencia la cual es una convivencia con la rutina, NOS HACE
DEPENDIENTES, Y EL MUNDO SE REDUCE A LO QUE LA VAQUITA NOS BRINDA. |
GENTE DE CAMPO…
Una vez, un padre de una familia acaudalada lleva a su hijo a
un viaje por el campo con el firme propósito de que su hijo viera cuan
pobres eran las gentes del campo. Estuvieron por espacio de un día y una noche completa en una
granja de una familia campesina muy humilde. Al concluir el viaje y de regreso a casa el
padre le pregunta a su hijo: -“¿Qué te pareció el viaje?” - “Muy bonito Papi”, respondió - “¿Viste que tan pobre puede ser la gente?” - “Sí, Papi”. - “¿Y que aprendiste, hijo? - “Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro. Nosotros tenemos una
piscina que llega de una pared
a la mitad del jardín, ellos tienen un riachuelo que no tiene
fin. Nosotros tenemos unas lámparas importadas en el patio, ellos
tienen las estrellas. El patio llega hasta la pared de la casa del
vecino, ellos tienen todo el horizonte de patio. Ellos tienen tiempo para conversar y estar en familia; vos y mamá
tienen que trabajar todo el tiempo
y casi nunca los veo”. Al terminar el relato, el padre quedo mudo... y su hijo agregó. - “¡Gracias Papi, por enseñarme lo rico que podemos llegar a
ser!” |
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LA VENTANA Había una vez dos hombres, los dos con
enfermedades graves, en la misma habitación de un gran hospital. Pese
a ser una habitación minúscula, tenia una ventana que miraba al mundo.
A uno de los hombres, como parte de su tratamiento, se le permitía
sentarse en la cama durante una hora por la tarde (algo relacionado con
la extracción de liquido de sus pulmones. Su cama estaba junto a la
ventana. Pero el otro hombre debía pasar todo el tiempo acostado boca
arriba. Todas las
tardes, cuando el hombre que estaba al lado de la ventana se instalaba
para su hora, pasaba el tiempo describiendo lo que veía afuera. Al
parecer, la ventana daba a un parque en el que había un lago. En él
había patos y cisnes y los chicos se acercaban para arrojarles pan y
hacer navegar sus barquitos. Los enamorados caminaban tomados de la mano
junto a los árboles y había flores y canteros de césped y juegos. Y
al fondo, detrás de la hilera de árboles, se veía un espléndido
panorama de la ciudad, recortada contra el cielo. El
hombre acostado escuchaba las descripciones que le hacia el otro,
disfrutando cada minuto. Oía que un chico, casi se había caído al
lago y lo lindas que estaban las chicas con sus vestidos de verano.
Las
descripciones de su amigo, en definitiva, le hacían sentir que prácticamente
podía ver lo que pasaba afuera. Una
tarde muy agradable, se le ocurrió: ¿Por qué el hombre de la ventana
debía tener todo el placer de ver qué pasaba?¿ Por qué no iba a
tener él una oportunidad? Se sintió avergonzado, pero cuanto más
trataba de no pensar así, más quería el cambio. ¡Haría
cualquier cosa! Una noche, mientras miraba el techo, el otro hombre se
despertó de repente con tos y ahogos, y trato desesperadamente de
alcanzar el botón para llamar a la enfermera. Pero él lo observo sin
moverse, incluso cuando el sonido de la respiración se detuvo. A
la mañana, la enfermera encontró muerto a su compañero y, en silencio
se llevaron su cadáver. Cuando lo
consideró oportuno, pregunto si no podían cambiarlo a la cama que
estaba al lado de la ventana. Lo trasladaron, lo instalaron y lo
pusieron cómodo. En cuanto se fueron, con dificultad se incorporo y se
asomo a la ventana. ENFRENTE
HABIA UNA PARED BLANCA... |
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FABULA EL AMOR Y LA
LOCURA Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la
tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando EL ABURRIMIENTO había bostezado por tercera
vez, LA LOCURA, tan inquieta como siempre, les propuso: Vamos a jugar a
la escondida. LA INTRIGA levantó la ceja, dudosa, y LA CURIOSIDAD,
sin poder contenerse preguntó: ¿a la escondida? ¿y cómo es eso? Es
un juego. Explicó LA LOCURA, en que yo me tapo la cara y comienzo a
contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden y cuando
yo haya terminado de contar al primero de ustedes que encuentre ocupará
mi lugar para continuar el juego. EL ENTUSIASMO bailó secundado por la EUFORIA. LA ALEGRÍA
dio tantos saltos que terminó por convencer a LA DUDA e incluso a LA
APATÍA, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron
participar, LA VERDAD prefirió no esconderse, ¿para qué?, si al final
siempre la hallaban, y LA SOBERBIA opinó que era un juego muy tonto (en
el fondo lo que le molestaba era que la idea no hubiese sido de ella) y
LA COBARDÍA prefirió no arriesgarse... Uno, dos, tres... Comenzó a contar LA LOCURA. La primera en esconderse fue LA PEREZA, que como
siempre se dejó caer tras la primera piedra del camino, LA FE subió al
cielo y LA ENVIDIA se escondió tras la sombre del TRIUNFO, que con su
propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. LA GENEROSIDAD casi no alcanzaba a esconderse, cada
sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que
si un lago cristalino ideal para LA BELLEZA, que si la hendija de un árbol
perfecto para LA TIMIDEZ, que si el vuelo de la mariposa, lo mejor para
LA VOLUPTUOSIDAD, que si una ráfaga de viento, magnífico para LA
LIBERTAD. Finalmente terminó por ocultarse en un rayito de sol. EL EGOÍSMO en cambió encontró un sitio muy bueno
desde el principio, ventilado, cómodo... pero sólo para él. LA
MENTIRA se escondió en el fondo de los océanos (mentira, en realidad
se escondió detrás del arco iris) y LA PASIÓN y EL DESEO en el centro
de los volcanes. EL OLVIDO... se me olvidó donde se escondió... pero
eso no es lo importante. Cuando LA LOCURA contaba 999.999, EL AMOR aún no había
encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado...
hasta que divisó un rosal y enternecido decidió esconderse entre sus
flores. “Un millón” Contó LA LOCURA y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue LA PEREZA sólo a tres pasos
de una piedra. Después se escuchó LA FE discutiendo con Dios en el
cielo sobre Zoología y a LA PASIÓN y EL DESEO se los sintió en el
vibrar desde los volcanes. En un descuido encontró a LA ENVIDIA y, claro, pudo
deducir donde estaba EL TRIUNFO. EL EGOÍSMO no tuvo ni que buscarlo, él solito salió
disparado de su escondite, que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y al acercarse al lago
descubrió a LA BELLEZA, y con LA DUDA resultó más fácil todavía,
pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de que lado
esconderse. Así fue encontrando a todos. EL TALENTO entre la hierba fresca, a LA ANGUSTIA en una
oscura cueva, a LA MENTIRA detrás del arco iris... (mentira, si ella
estaba en el fondo del océano) y hasta EL OLVIDO... que ya se le había
olvidado que estaba jugando a la escondida. Pero sólo EL AMOR no aparecía
por ningún sitio. LA LOCURA buscó detrás de cada árbol, bajo cada
riachuelo del planeta, en la cima de las montañas y cuando estaba por
darse por vencido divisó un rosal y las rosas... Tomó una horquilla y
comenzó a mover las ramas, cuando de pronto un doloroso grito se escuchó.
Las espinas habían herido en los ojos AL AMOR. LA LOCURA no sabía que hacer para disculparse, lloró,
rogó, imploró, pidió perdón. Sin saber como disculparse, prometió
ser su lazarillo. Fue entonces, cuando por primera vez se jugó a la
escondida en la tierra, y desde esos tiempos: |
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SABIDURÍA Un maestro de la sabiduría paseaba por un
bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo lejos un sitio de
apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita al lugar. Durante la
caminata le comento al aprendiz sobre la importancia de las visitas,
también de conocer personas y las oportunidades de aprendizaje que
tenemos de estas experiencias. Espantado el joven entró corriendo a la casa y confirmo que era la misma familia que visitó hacía algunos años con el maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor (el dueño de la vaquita): "¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?" El señor entusiasmado le respondió: "Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió, de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos, así alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora." Todos nosotros tenemos una vaquita que nos proporciona alguna cosa básica para nuestra supervivencia la cual es una convivencia con la rutina, NOS HACE DEPENDIENTES, Y EL MUNDO SE REDUCE A LO QUE LA VAQUITA NOS BRINDA. Descubrí cual es tu vaquita y aprovecha la proximidad del final del milenio para empujarla por el precipicio. Locura: Seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes. |
La Escalera
Un
carpintero se puso un día a construir una escalera. Pasó un vecino, vio lo
que estaba haciendo y le dijo: si me regalas un pequeño pedazo, a mí
me servirá mucho y a tu obra casi no le perjudicará, ¿pudieras
regalarme un tramo de tu escalera? El
carpintero se rascó la cabeza y se lo dio. El vecino se lo agradeció y
se fue contento. Después vino otra persona y le explicó que, permitiéndole
usar unos peldaños, trabajaría y alimentaría a sus hijos. El
carpintero accedió y le regaló unos peldaños. El hombre se retiró
contento y agradecido. El carpintero continuó trabajando en su obra.
Pasó por allí una pobre mujer y le pidió que le regalara un pedazo de
madera, ya que era urgente arreglar una pared de su casa por la que se
colaba el viento. El carpintero accedió. La mujer se alejó contenta y
agradecida. Vinieron muchos más y el carpintero seguía accediendo. El
invierno era duro, la miseria muy grande y el carpintero daba a todos
pedazos de su escalera, aun para quemarlos como leña. Y
decía: - "No comprendo, mujer. Mi escalera es cada vez más chica
y, sin embargo, ¡subo por ella al cielo!" |
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