|
LA
INVASION INGLESA (Haga
click para ver la versión expandida de este tema)
En 1776, al producirse
la revolución de las colonias de América del Norte, se hizo
indispensable para el comercio inglés la apertura de los puertos de
la América española.
El precursor de la emancipación de las colonias españolas es el
General venezolano Francisco Miranda, quien desde el año 1790
trabajaba en Europa para conseguir apoyo. Al estallar la guerra en el
año 1803, Gran Bretaña tomo en consideración el proyecto, y en 1804
estaba ya convenido que el primer Lord del Almirantazgo, Sir Home
Pophan, acompañaría a Miranda en sus planes sobre América.
|
|
En Enero de
1806, la escuadra al mando de Pophan tomaba posesión del Cabo
e inmediatamente aquél disponía la invasión. El 25 de Junio
los ingleses, en número de 1.641 hombres, desembarcaban en
Buenos Aires y tomaban posesión del Fuerte, prometiendo al
pueblo bonaerense la libertad de sus derechos. El criollo Juan
Martín de Pueyrredón levantó al paisanaje, que, aunque fue
dispersado, demostró con su actitud que no soportaría al
invasor. Santiago
Liniers, con 1.000 hombres, desembarcó en San
Fernando, uniéndose el contingente de los paisanos de
Pueyrredón. El 12 de Agosto atacó la ciudad y obtuvo un
triunfo completo. El ejército inglés se rindió.
|
El pueblo ofreció
espontáneamente su concurso al cabildo, formándose así, al calor de
un sentimiento nuevo, la milicia ciudadana, primer plantel del ejército
criollo. Se ordenó el alistamiento de todos los vecinos de dieciséis
a cincuenta años en el término de cuatro días, y así se
constituyeron cinco batallones de criollos. Los españoles también
formaron cuerpos de andaluces, catalanes y gallegos, sumando las
fuerzas para la defensa unos 8.000 hombres.
El 28 de Junio de 1807 el General Whitelocke,
al frente de 11.000 hombres, desembarcó a doce leguas de la ciudad, y
Liniers
cometió el error de presentarle combate en campo abierto, siendo
completamente derrotado. Al conocerse ese resultado, el alcalde Martín
de Alzaga fortificó la ciudad. El 5 de Julio atacaron los ingleses,
pero fueron completamente vencidos y obligados a capitular gracias al
concurso que en esta ocasión prestó todo el vecindario.
LA INVASION NAPOLEONICA EN ESPAÑA Y LOS SUCESOS DE LA HISTORIA
INTERNA DEL PLATA
Después de las invasiones
inglesas todo se acelera. El pueblo, hasta entonces vaga
entidad, hace actos de soberanía el 14 de Agosto de 1806 y el 10 de
Febrero de 1807, como la designación del jefe militar en la persona
del héroe de la reconquista, el criollo Liniers,
que era la personificación de su gloria, mientras cierta fracción
del partido español reconocía por cabeza a Martín de Alzaga.
En tanto, el pueblo español se había levantado contra la invasión
francesa, y en todas partes se formaron ejércitos y se constituyeron
juntas de gobierno. En Julio de
1808, la Audiencia de Buenos Aires conoció las cédulas de exaltación
al trono de Fernando VII y poco después se recibió el pliego en que
se anunciaba que Carlos IV había declarado nula su abdicación.
Liniers
dirigió una proclama al pueblo dando cuenta de los sucesos e
invitando al acto de proclamación y jura de Fernando VII.
Más la Junta Central que gobernaba en nombre del rey cautivo
dictó el 22 de Enero de 1809 la famosa real orden en que se afirmaba
que las colonias eran parte integrante de la nación y la igualdad
entre todas las provincias de la monarquía, y por otro decreto se
convocó a Cortes generales con representación supletorio de América,
que fueron postergadas para el 11 de Marzo de 1810.
En esa forma, la metrópoli buscaba el medio de tener atado a
su destino la suerte de las colonias.
El 25 de Mayo y el 16 de Julio de 1809 hubo dos importantes
movimientos revolucionarios: uno tuvo por escenario Chuquisaca y el
otro estalló en La Paz. El virrey Cisneros, nombrado por la Junta
Central en substitución de Liniers,
se mostró hábil gobernante. Disolvió la Junta de Montevideo, dejó
a los patricios en sus puestos, dictó el decreto sobre comercio y
estableció la instrucción primaria obligatoria. Sin embargo, la
revolución estaba en el ambiente y los ánimos preparados para
servirla.
|

|
|
Mapa
del Virreinato del Río de la Plata
|
|
Cuando se
conoció la noticia de la caída de la última junta
gobernante en España, Cisneros se hizo cargo de la gravedad
de la situación. En tan solemnes momentos, los patriotas
procedieron con celeridad y firmeza. Saavedra
y Belgrano solicitaron al alcalde Juan José Lezica, que era
criollo, la reunión de un cabildo abierto, éste transmitió
la petición al virrey, y alarmado Cisneros convocó una reunión
de jefes en la fortaleza, con el objeto de pedirles su adhesión;
pero Saavedra
manifestó que no debía contar con él ni con los patriotas,
pues el gobierno que había dado autoridad al virrey ya no
existía. El 20 de Mayo se celebró una reunión de patriotas
y se comisionó a Castelli
y a Martín Rodríguez para que exigiesen al virrey la reunión
de un cabildo abierto. Cisneros concedió el permiso, celebrándose
el día 22 dicho cabildo que votó por la cesación del
virrey.
|
EL
25 DE Mayo DE 1810 (Haga
click para ver la versión expandida de este tema)
Al conocerse el 24 de Mayo la constitución de la junta, el pueblo
expresó su descontento. Los patriotas se reunieron en casa de Rodríguez
Peña con el ánimo resuelto de levantarse en armas. Por la
noche, Saavedra
y Castelli
se presentaron a Cisneros, quien firmó la renuncia y lo mismo
hicieron los demás miembros de la junta.
Al día siguiente, en la fecha simbólica del 25 de Mayo, el cabildo
reunido aceptó las renuncias. Una delegación presentó una petición
escrita, en la que se expresaba que la voluntad popular quería el
triunfo de la lista compuesta por Cornelio
Saavedra, Juan
José Castelli, Manuel Belgrano, Domingo Azcuénaga, Juan José
Alberti, Domingo Matheu, Juan Larrea, Juan
José Paso y Mariano Moreno. La lista estaba firmada por un número
considerable de vecinos, además de religiosos, comandantes y
oficiales de los cuerpos. Esta fue la primera Junta de Gobierno
argentina.
GUERRA DE LA INDEPENDENCIA
Sin perder un momento, la Junta Gubernativa dispuso la salida de una
expedición de 1.150 soldados, al mando del Comandante de Arríbeños,
Francisco
Antonio Ortiz de Ocampo, con destino a las provincias del
interior. Era gobernador de la Intendencia de Córdoba el Coronel Juan
Gutiérrez de la Concha, que conjuntamente con Santiago Allende y el
General Liniers
se aprestaron a resistir la expedición libertadora que debía salir
de Buenos Aires. El obispo de aquella diócesis apoyó el plan
contrarrevolucionario. El deán Gregario Funes se opuso resueltamente
a prestarle su apoyo.
Cuando se tuvo noticia en Córdoba de la inminente llegada de la
expedición libertadora de Ocampo,
los realistas se disolvieron, dirigiéndose muchos de ellos hacia el
Norte con miras de reunirse a las fuerzas españolas del Alto Perú.
Pero el Mayor General Balcarce
alcanzó a los prófugos, haciendo prisioneros a Liniers,
Gutiérrez de la Concha, el obispo Orellana, el Coronel Allende, el
tesorero Rodríguez y el contador Moreno.
El 13 de Julio la
Junta comunicó a la comisión del ejército que debía desbaratar la
conspiración de Córdoba, haciendo prisioneros a sus promotores. Pero
el 19 del mismo mes la Junta alude ya al “ejemplar castigo” a que
serían sometidos los revolucionarios de Córdoba. El decreto sobre
fusilamientos es del 28 de Julio.
El 26 de Agosto, en el lugar denominado Cabeza de Tigre, fueron
ejecutados Liniers
y sus compañeros, con excepción del obispo Orellana, en consideración
a su investidura.
Suipacha
(Haga
click para ver la versión expandida de este tema)
Luego de la ejecución de Cabeza del Tigre, la expedición libertadora
siguió hacia el Norte y poco tiempo después quedó bajo el mando de Balcarce
y de Castelli,
este último como representante de la Junta.
En Cotagaita se produjo el primer choque de las fuerzas realistas y
las patriotas, el 27 de Octubre. Balcarce
fue rechazado en este encuentro, pero pudo rehacerse, y con nuevos
refuerzos recibidos de Jujuy, esperó en Suipacha al ejército español,
que estaba al mando de los generales Córdova
y Nieto.
Los patriotas derrotaron completamente al ejército español el 7 de
Noviembre de 1810. Los generales Córdova
y Nieto
y el Intendente Francisco de Paula Sanz fueron fusilados por orden de Castelli,
de acuerdo con las instrucciones de la Junta de Buenos Aires.
El triunfo de Suipacha daba a los patriotas la posesión del Alto Perú.
El ejército de Castelli
avanzó hasta el río Desaguadero, que era el límite divisorio de los
virreinatos del Río de la Plata y del Perú. En la orilla opuesta
acampó el ejército de Goyeneche.
El 13 de Mayo se convino entre Castelli
y Goyeneche
un armisticio, que Goyeneche
violó, sorprendiendo en Huaquí al ejército patriota el 20 de Junio
de 1811, dispersándolo completamente.
El desastre de Huaquí significó la pérdida del Alto Perú y fue el
punto de partida de una seria conmoción en el gobierno revolucionario
de Buenos Aires: la Junta Gubernativa pasó a formar la Junta
Conservadora, constituyéndose entonces el primer triunvirato como
poder ejecutivo.
INSURRECCION DEL PARAGUAY
El pensamiento de independencia del Paraguay tenía raíces históricas
en la tradición. En la primera mitad del siglo XVIII
había sido teatro de la famosa revolución de los
“comuneros”, encabezada por Antequera y Mompó, uno de los
movimientos precursores de la emancipación de la América española.
El 19 de Junio de 1811 se constituyó en el Paraguay una junta de
Gobierno propio, en la que predominó el pensamiento de uno de sus
miembros, el doctor Francia, de constituir a su país en república
independiente.
LOS CIUDADANOS DE URUGUAY
Desde fines de 1809 un núcleo de patriotas uruguayos venía
trabajando por la independencia del Uruguay. Eran agentes de este
plan, en Montevideo, Mateo Gallegos, y en Buenos Aires, Francisco
Javier de Viana, indicándose ya entonces a don José Artigas para
asumir la dirección del Movimiento.
En Febrero de 1811 Artigas fue a Buenos Aires, donde a estímulos del
Gobierno influyó en los patriotas uruguayos, que al mando de Viera y
Benavídez iniciaron la rebelión, en la costa del Arroyo Asencio, el
28 de Febrero de 1811. Días después los revolucionarios ocupaban los
pueblos de Mercedes y Soriano. El 18 de Mayo del mismo año, al frente
de mil hombres de infantería y caballería, José Artigas obtuvo el
triunfo de “Las Piedras” contra el ejército realista, e
inmediatamente puso sitio a Montevideo, agregándosele el ejército
que había ido al Paraguay y que fue puesto al mando de José Rondeau.
El 20 de Octubre se firmó un armisticio entre el Virrey Elío
y la Junta de Buenos Aires.
MORENO Y SAAVEDRA
Entre los miembros de la Junta destacaron Saavedra
y Moreno. Cornelio de Saavedra
fue el hombre eficaz de la revolución; su intervención había sido
decisiva en los días que precedieron al 25
de Mayo. Mariano Moreno poseía talento brillante y gran energía.
Hombre de estudio, había conquistado un puesto principal en su
generación. Entre uno y otro se planteó la disidencia, primero
personal, después de principios. Moreno quería realizar una innovación
rápida y enérgica: fiel expresión de su propio temperamento, quería
realizar “la revolución”. Saavedra
aspiraba acaso a llegar al mismo término por procedimientos de
fuerza, pero reconociendo la necesidad de evolución.
El 1º de Noviembre, Moreno comenzaba a publicar en la Gaceta sus artículos
“Sobre las miras del Congreso que acaba de convocarse y constitución
del Estado”.
LA PRIMERA REVOLUCION POLITICA INTERNA: EL 18 DE Diciembre
Los diputados de las provincias, encabezados por el deán Gregorio
Funes, diputado por Córdoba, y Felipe de Molina, por Mendoza,
pidieron su incorporación “a la junta”, se pusieron de
acuerdo con el Presidente Saavedra,
y éste apoyó la solicitud. Moreno se opuso resueltamente a ello. En
esta circunstancia se planteó la disidencia fundamental.
El 18 de Diciembre se celebró una conferencia general a la que
asistieron los diputados provinciales y los miembros de la junta
Gubernativa. En ella, el deán Funes expuso las razones que le asistían
para justificar la petición, afirmando “que los diputados se
hallaban precisamente a reclamar el derecho que les competía para
incorporarse a la Junta Provisional y tomar una parte activa en el
mando de las provincias, hasta la celebración del congreso que estaba
convocado; que este derecho, además, era incontestado en los pueblos,
sus representados, pues la capital no tenía títulos legítimos para
elegir por sí sola gobernantes”. Según constancia del acta de
la sesión, todos los vocales presentes impugnaron la argumentación
de Funes, aduciendo las siguientes razones: lº, que en cuanto a la
cuestión de derecho, ninguno la consideraba aceptable, pues el fin de
la convocación de los diputados había sido el de celebrar un
congreso nacional; 2º, que los diputados no debían incorporarse a la
Junta, porque esta última era un cuerpo de creación provisional “y
el fin de éste debía ser el principio del ejercicio de aquellos”;
3º, que la cláusula de la circular de 27 de Mayo invocada por Funes
había sido un rasgo de inexperiencia, que el tiempo “había
acreditado después enteramente impracticable”, y que, por otra
parte, el título que traían los diputados decía explícitamente que
se les destinaba “a formar un congreso nacional y establecer en
él un gobierno sólido y permanente”; 4º, “que el
reconocimiento de la junta hecho en cada pueblo subsanaba la falta de
su concurso a la instalación”.
Al procederse a la votación, todos estuvieron de acuerdo con el deán
de Córdoba y sólo votaron en contra los secretarios Paso
y Moreno.
La situación personal de Moreno era delicada; presentó, pues, la
renuncia del cargo de secretario de la Junta. Se acababa de producir
sin escóndalo una gran revolución: con este episodio del 18 de
Diciembre se inició la anarquía argentina.
LA REVOLUCION DEL 5 Y 6 DE Abril
Después de la renuncia de Moreno, quedaban en la Junta y fuera de
ella numerosos partidarios de las ideas del patricio. La juventud
entusiasta, dirigida por el fogoso French, era de tendencias
morenistas y hacía propaganda política en la Gaceta, redactada por
el doctor Agrelo. Todos estos elementos se condensaron en un club
popular que se reunía en el café “de Marcos” y llevaba
por divisa un lazo de cintas azules y blancas. Desaparecido su jefe,
estos morenistas más se lanzaron a una lucha política de facción
que a una continuación de los principios fundamentales sustentados
por Moreno. Los saavedristas creyeron ver en este centro una amenaza,
y con el objeto de disolverlo fraguaron una revolución, sin dar
intervención y conocimiento a su jefe, Cornelio
de Saavedra. Con este propósito, a las once de la noche del 5
de Abril, se reunieron en los Corrales de Miserere personas del
suburbio capitaneadas por el alcalde Tomás Grigera. Los
revolucionarios se dirigieron a la plaza, donde los cuerpos de
patricios, arribeños, pardos y morenos apoyaron el movimiento.
Al amanecer, un diputado presentó a la junta la solicitud en la que
se pedía que los miembros de la misma Nicolás
Rodríguez Peña, Hipólito, Vieytes, Miguel Azcuénaga y Juan
Larrea fuesen separados de ella. “El pueblo quiere - decían
los peticionarios - que en lo sucesivo no se practique elección de
algún representante suyo, ni se ejecute variación substancial en la
forma de su gobierno, sin que ocurra con su expreso voto”. Pedían
también que fueran expatriados varios miembros del club del café de
Marcos y que el presidente de la Junta, Cornelio
de Saavedra, retuviese el mando de las armas. La junta
justificó este movimiento accediendo a la petición. El desastre de
Huaquí, ocurrido el 20 de Junio de 1811, produjo en la segunda Junta
Gubernativa un cambio fundamental. El Presidente Saavedra
partió para el Alto Perú a inspeccionar las tropas: la Junta de
Buenos Aires envió a las provincias una circular participándoles el
nombramiento de Saavedra
en comisión, ante las juntas y cabildos del interior. A los ocho días
del arribo de Saavedra
a Salta, se le notificó su separación del gobierno y de la
presidencia de la Junta. El 23 de Septiembre de 1811 se creó el
triunvirato, que constituía el poder ejecutivo. Estaba integrado por Feliciano
Antonio de Chiclana, Manuel
de Sarratea y Juan
José Paso. Los miembros de la Junta Grande, en su Mayoría
diputados de las provincias, pasa-ron ci formar la junta Conservadora,
representando el poder legislativo, que dictó el “reglamento
provisional”.
Tal es la primera Constitución argentina pero no se aplicó, pues
elevada a la aprobación del triunvirato, éste la pasó en consulta
al cabildo. Este y el triunvirato rechazaron el “reglamento”
propuesto por la Junta, y el 7 de Noviembre la Junta Conservadora fue
disuelta.
El triunvirato dictó el 22 de Noviembre el “estatuto provisional”,
que aseguraba la preeminencia casi despótico del gobierno y que en
punto a la convocación de una asamblea, la organizaba
arbitrariamente, debiéndose constituir con el cabildo de Buenos
Aires, con representaciones de los pueblos del interior, y además,
con un número considerable de vecinos de la capital.
LA BANDERA
NACIONAL
|

|
|
Retrato
del General Manuel Belgrano
|
|
Hasta fines de
1811, argentinos y españoles luchaban en campos adversos al
amparo de la misma bandera. Correspondió a Manuel Belgrano el
honor de hacer flamear por primera vez la bandera argentina,
en las barrancas de Rosario, el 27 de Febrero de 1812, con los
colores que había adoptado el cuerpo de patricios durante las
invasiones inglesas y que en la mañana del 25
de Mayo los patriotas volvieron a emplear. El Congreso
de Tucumán, en la sesión de 20 de Julio de 1816,
consagró la bandera azul y blanca como el emblema de la nueva
nación, cuya declaración y jura de la independencia se
hiciera el 9 de Julio, y en el año 1818
el diputado por Buenos Aires, señor Chorroarín, propuso al
Congreso que fuese distintivo de la bandera de guerra un Sol
pintado en el centro de ella. El emblema del Sol es el
representativo de los incas.
|
BELGRANO Y LA VICTORIA
DE TUCUMAN
Después de la derrota de Huaquí (20 de Junio de 1811), Juan Martín
de Pueyrredón fue encargado por el gobierno de reorganizar el ejército
del Norte que se había replegado en la provincia de Salta. El jefe de
las fuerzas realistas, Goyeneche,
que entraba triunfador en las provincias del Alto Perú, se decidía a
invadir la provincia de Salta, poniendo al frente de un ejército de
3.000 hombres a Pío Tristán. Pueyrredón bajó hasta Tucumán, y en
el punto denominado de Yatasto se hizo cargo del ejército patriota el
General Belgrano, quien se dirigió hasta Jujuy con 1.000 hombres. El
Gobierno de Buenos Aires, alarmado, ordenó al General Belgrano que
emprendiese la retirada y bajase hasta Córdoba con su ejército, pero
los tucumanos instaron a Belgrano para que no los abandonase, y un
contingente de caballería gaucha se puso a sus órdenes.
La batalla
de Tucumán, librada el 24 de Septiembre de 1812, fue dada
contra las órdenes del Gobierno de Buenos Aires y por desobediencia
del General Belgrano. Acentuamos esta incidencia porque la actitud de
Belgrano fue salvadora para la patria.
REVOLUCION DEL 8 DE
Octubre
El primer triunvirato perdió pronto la confianza y apoyo popular. La
noticia de la victoria
de Tucumán, al llegar a Buenos Aires, contribuyó a
desprestigiar más al Gobierno, que había ordenado al General
Belgrano que no trabara batalla. El descontento se hizo más evidente,
y el 8 de Octubre de 1812 estalló la revolución. En la mañana de
ese día se presentaron en la plaza de la Victoria el regimiento de
granaderos a caballo al mando de sus jefes, San
Martín y Alvear, el regimiento de patricios y la artillería,
e hicieron una solicitud en nombre del pueblo, en la que se pedía la
renuncia de los triunviros, la designación popular de otros y la
convocación inmediata de un congreso general.
De tal suerte se organizó el segundo triunvirato, integrado por Juan
José Paso, Nicolás
Rodríguez Peña y Juan Alvarez de Jonte. Pocos días después,
el 24 de Octubre, el nuevo gobierno convocó al pueblo a elecciones,
que se hicieron conforme al principio del sufragio universal.
LA ASAMBLEA CONSTITUYENTE DE AÑO 1813
La Asamblea de 1813 dictó numerosas leyes tendentes a asegurar la
independencia. Se mandó abolir el escudo de armas de España, y la
efigie de los antiguos monarcas fue borrada de la moneda, substituyéndola
por el sello de las Provincias Unidas, que era un Sol y el gorro
frigio orlado por el laurel. Asimismo, la Asamblea declaró día de
fiesta la fecha gloriosa del 25 de Mayo, y dio carácter oficial al
himno de la naciente nación, escrito por Vicente López y Planes y al
que puso música el maestro catalán Blas Parera.
Pero la Asamblea de 1813 cometió el impolítico acto de rechazar la
diputación oriental. Para dictar tan inusitada medida pretextó que
los nombramientos no se habían hecho llenando todos los requisitos
formales de la convocatoria.
VICTORIAS DE VERITO Y SAN LORENZO
A fines de 1812 el Gobierno de Buenos Aires ordenó a Manuel
de Sarratea que se dirigiera contra Montevideo, que estaba
gobernada por Gaspar de Vigodet, nombrado en substitución del Virrey Francisco
Javier de Elío. El mando de la vanguardia fue confiado a José
Rondeau, que avanzó hasta el lugar conocido con el nombre del
Cerrito, comenzando el segundo sitio de Montevideo, que duró casi dos
años. El 31 de Diciembre del año 1812 se libró la batalla del
Cerrito, entre las fuerzas sitiadoras de Rondeau y el ejército español,
a cuyo frente estaba Vigodet. La victoria se declaró a favor de los
patriotas.
Montevideo estaba sitiado por el ejército de Rondeau, de modo que los
españoles tenían que hacer uso del mar para abastecerse. Una
expedición compuesta de once embarcaciones, que había salido de
Montevideo con el propósito indicado, fue seguida paralelamente por
tierra por el Coronel de granaderos a caballo José
de San Martín, al frente de 125 hombres de su regimiento. El
3 de Febrero de 1813, cuando los españoles desembarcaron, los
granaderos, sable en mano, los persiguieron y desbarataron.
Al mismo tiempo que los granaderos a caballo obtenían el triunfo de
“San Lorenzo”, el General Belgrano, engrosado su ejército con
nuevos elementos cruzaba la provincia de Tucumán en dirección a la
de Salta, donde el General Tristán había detenido su marcha y
rehecho su ejército con los refuerzos que le había enviado Goyeneche.
El 20 de Febrero del año 1813 se realizó la batalla de Salta. Tristán,
derrotado, entregó todas las armas y, previo juramento de que él y
demás prisioneros que formaban el ejército vencido jamás tomarían
las armas contra los patriotas, Belgrano les concedió la libertad. El
número de prisioneros fue de 3.000 hombres. Pero la gEnerosidad de
Belgrano anuló el triunfo de Salta, pues los españoles volvieron a
combatir contra el ejército de Belgrano.
INVASION DEL ALTO PERU POR BELGRANO. VILCAPUGIO
Y AYOHUMA
Victorioso en Salta, el General Belgrano avanzó al frente de 5.000
hombres hasta Potosí, para asegurar la preponderancia de los
patriotas en las provincias del Alto Perú. El 1º de Octubre del año
1813 se trabó batalla en los campos de Vilcapugio. El ejército
patriota, completamente deshecho, emprendió la retirada. Sin tiempo
para rehacerse, el 26 de Noviembre chocaron nuevamente los ejércitos
en la pampa de Ayohuma, donde Belgrano sufrió nuevo descalabro.
Desde entonces la frontera peruana quedó defendida por los famosos
gauchos saltemos, a cuyo frente estaba el caudillo Martín Güemes.
EL DIRECTORIO
En tanto, la Asamblea constituyente votaba un proyecto de modificación
del poder ejecutivo, en el sentido de constituirlo con una sola
persona, con la denominación de Director Supremo de las Provincias
Unidas. El director debía gobernar dos años y asesorarse con un
Consejo de Estado compuesto de nueve miembros. La Asamblea nombró
director supremo a Gervasio Antonio Posadas, quien asumió el mando el
día 31 de Enero de 1814, designando como ministros: de Gobierno, a
Nicolás Herrera; de Guerra, a Francisco Javier Viana, y de Hacienda,
a Juan Larrea.
Fue la principal preocupación del director Posadas terminar con la
situación de Montevideo. Los españoles de Montevideo tenían abierta
la puerta por mar. Posadas comprendió que era necesario armar una
escuadra con el fin de bloquear el puerto y entonces rendir la plaza.
El ministro Larrea se encargó de la formación de la escuadra,
adquiriendo algunos buques mercantes que puso bajo las órdenes del
marino irlandés Guillermo Brown.
Artigas, jefe de los orientales, abandonó el ejército sitiador
porque la Asamblea de Buenos Aires de 1813 había rechazado la
diputación oriental. El director Posadas, irritado por ello, dio un
decreto por el que se declaraba a José Artigas infame, privado de sus
empleos, fuera de la ley y enemigo de la patria. Tal exceso no hizo
sino abrir un abismo entre el Gobierno de Buenos Aires y Artigas,
quien sublevó los pueblos radicados en la Banda Oriental, Entre Ríos
y Corrientes. La escuadra argentina procedió, entre tanto, al bloqueo
del puerto de Montevideo. Como consecuencia, se firmó una capitulación
estipulando que la plaza pasaría a poder de los patriotas.
El triunfo del ejército y de la escuadra patriotas en Montevideo puso
término a la dominación española en la vecina orilla del Plata.
Alvear fue designado jefe del ejército del Norte, que estaba al mando
de Rondeau; pero los jefes y oficiales del mismo se sublevaron.
Posadas se sintió vacilante y presentó su renuncia a la Asamblea,
que le fue aceptada, nombrándose para reemplazarle a Alvear.
Los actos principales del directorio de este patriota fueron promover
una avenencia pacífica con Artigas y enviar a Manuel J. García para
que negociase con lord Strangford, en Río de Janeiro, el protectorado
del gobierno inglés. Pero Alvear no contaba con apoyo en la opinión
pública.
El 15 de Abril de 1815 se sublevó en Fontezuelas el ejército enviado
contra Artigas, que con el título de “Jefe de los orientales y
protector de los pueblos libres” se había apoderado de Entre Ríos
y Corrientes. Esa revolución, que provocó la caída del director
Alvear y la disolución de la Asamblea, tenía carácter nacional. El
cabildo asumió el mando y creó la Junta de Observación, nombrada
por el pueblo, con encargo de dictar la Constitución, pero en lugar
de ésta dictó un “estatuto provisional” que reglamentaba las
atribuciones del director, cargo que ocupó el General Rondeau, y en
su ausencia, el Coronel Álvarez Thomas, jefe de la sublevación, que,
al fin, fue derribado por un motín militar.
SIPE-SIPE
El Director Rondeau había tomado el mando del ejército y abrió la
campaña avanzando hasta Potosí. En Sipe-Sipe fue vencido. A raíz
del desastre, los españoles quedaron dueños del Alto Perú, desde
donde amenazaban invadir las provincias argentinas, pero Martín
Guemes movilizó a los "gauchos" e hizo la guerra de
"partidas" que paralizó la invasión española y
permitió que el General San
Martín se dedicase en Mendoza a movilizar y restablecer la
disciplina en el ejército, con objeto de atravesar la cordillera y
libertar a Chile.
|